sábado, 9 de marzo de 2013


Sabe usted el verdadero significado de Semana Santa?

La mayoría de la humanidad pasa la vida de modo que aunque tiene ojos no ve, y aún con oídos no oye. Se halla absorbida en sus negocios materiales, comprando vendiendo, trabajando y divirtiéndose sin una comprensión adecuada o una apreciación de la vida y aunque la tuviera es muy probable que no se adaptara, ni conformara a ella, debido al sacrificio que todo ello implica.

La mayoría de las personas cree que con ir a la iglesia y seguir al pié de la letra los rituales católicos o los rituales protestantes quedarán “libres de pecado”, que simplemente es un borrón y cuenta nueva, no quieren saber nada más para poder seguir con la rutina diaria y volver a vivir en sus vidas materialistas y olvidar las enseñanzas de Cristo Jesús hasta la siguiente Semana Santa.

La Semana Mayor, Semana Santa es un símbolo anual para robustecer nuestras almas en el bien obrar, para que podamos tejer el “velo dorado nupcial”, que es necesario para convertirnos en hijos de Dios en el sentido más alto y más puro.

Cristo “nace” y “resucita” todos los años, viene a salvarnos imprimiendo su energía vital para que la humanidad pueda seguir su camino ascendente, que se aprecia pródigamente en primavera cuando la naturaleza empieza a vivir su vida en un nuevo año.

El nació para “salvar al mundo” y “para dar su vida por el mundo”. Debe por necesidad sacrificar su vida con objeto de conseguir el rejuvenecimiento de la naturaleza. Esto logra hacer que las semillas en el seno de la Madre Tierra comiencen a brotar, a germinar.

El espíritu de Cristo comienza su descenso en la Tierra en el mes de octubre cuando el Sol desciende por debajo del Ecuador, cruzando por el signo de Libra y culmina su entrada en el nacimiento de la Noche Buena. Ahí ocurre el nacimiento místico, el cual se celebra en Navidad, y la muerte mística con su Liberación en Semana Santa después del equinoccio vernal cuando el Sol del año nuevo comienza su ascenso hacia las esferas superiores de los cielos nórdicos. El hace este sacrificio año tras año, por eso en Semana Santa no debemos llorar hipócritamente o entonar cantos sin ningún significado, por el contrario debemos celebrar que como todos los años Dios lo envía a nosotros para darnos vida, El queda libre y vuelve al Padre para recargar sus energías y volver a realizar su entrada a la Tierra y darnos vida de nuevo.

Hay que trabajar intensamente en comprender que debemos obrar con Dios en sus esfuerzos maravillosos para la emancipación de nuestra raza, la raza humana de las ataduras de las leyes de la Naturaleza y mediante esta liberación llegar a la estatura de los hijos de Dios, coronados de gloria, honores e inmortalidad y libres del poder del pecado, de la enfermedad y sufrimiento, que ahora nos encadena y constriñe nuestras vidas, por razón de nuestra ignorancia y no aceptar las leyes de Dios.

La mayoría de la humanidad aprecia más sus casas y tierras, sus bellas ropas, los places de la sociedad, bailes, fiestas, aparatos tecnológicos, que los tesoros del cielo que se hallan adornados con sacrificios y favores al prójimo. La humanidad prefiere mejor abandonar al Maestro, a Cristo, cuando se da cuenta de que el sacrificio es la única condición requerida para ser su Discípulo.

Debemos trabajar con mayor entusiasmo para hacernos mejores miembros de la sociedad, para que por nuestro ejemplo hagamos a otros despertar el deseo de llevar una vida que conduce a la liberación.

Tomado del libro Recolecciones de un Místico por Max Heindel, capítulos XX y XXI.
Mayor información: www.rosicrucianfellowship.org