miércoles, 8 de agosto de 2012



¿EXISTEN OTRAS VIDAS?
Renacimiento y Ley de Consecuencia

Hay tres teorías de valor que se han emitido para resolver el enigma de la vida y de la muerte, es conveniente examinarlas con el objeto de arribar a una conclusión razonable.

1.  La teoría Materialista: esta sostiene que la vida es un viaje de la cama a la tumba; que la mente es el resultado de ciertas correlaciones de la materia; que el hombre es la más elevada inteligencia del Cosmos; y que su inteligencia perece cuando se desintegra el cuerpo después de la muerte.

2. La teoría Teológica: esta afirma que cada alma que nace es recién creada por la manos de Dios, esta entra en la arena de la vida pasando de un estado invisible, a través del nacimiento, a esta existencia visible; que al final de corto período de la vida, llega la muerte y pasa a través del más allá de donde no vuelve más; que su felicidad o desdicha quedará determinada por toda la eternidad, por las obras que haya hecho durante toda la vida.

3. La teoría del Renacimiento: esta nos enseña que cada alma es una parte integrante de Dios, y que está desarrollando todas las posibilidades divinas, así como la semilla desarrolla un planta; que por medio de existencias repetidas en un cuerpo terrestre, va mejorando gradualmente posibilidades latentes en poderes dinámicos; nada se pierde por este proceso, pues toda la humanidad alcanzará la meta de la perfección y la reunión con Dios.

La primera teoría trata de explicar todos los hechos de la existencia como un proceso del mundo material es monística. Las otras dos teorías son dualistas, o sea, atribuyen ciertos hechos y faces de la existencia a estados más allá de este mundo visible (son supra físicas). Difieren en otros puntos.

La fuerza y la materia son inseparables en el mundo físico, esto es contrario a la teoría materialista que sostiene que la mente muere cuando muere el cuerpo. Si nada puede ser destruido, la mente tampoco ya que esta es superior a la materia. También nuestros cuerpos cambian constantemente; al menos cada siete años, cambia cada átomo de los que nos compone. Entonces según la teoría materialista no conservaríamos recuerdos anteriores, solo recordaríamos los últimos siete años. El materialismo no puede explicar faces de Sub y Supra conciencia de la mente, esta teoría no explica el misterio de la vida y la muerte.

En la teoría Teológica ortodoxa, de todos los millones de almas que han sido creadas y que han habitado este planeta desde el inicio de los tiempos solo se salvarían 144.000 almas. Esto significa que el mal tendría la mejor parte. Se dice que Dios desea que TODOS se salven y que no le agrada la destrucción de ninguno, habiendo dado por su salvación a “Su único Hijo”, y, sin embargo, ese “glorioso pan de salvación” fallaría en su fundamento?

Esta teoría, la teoría teológica, está fuera de lógica ya que sería como si un barco con        10.000 personas a bordo se empezara a hundir y DIOS solo enviara un barco de rescate con capacidad para 5 personas, lo cual es irrazonable.

Ahora la teoría del Renacimiento, que expone la doctrina de un lento desarrollo, efectuado persistentemente por medio de repetidas encarnaciones en formas de creciente eficiencia, por cuyo medio llegará un tiempo en el que todos alcanzarán la cumbre del esplendor espiritual, algo inconcebible para nosotros en el presente. Podemos observar a nuestro alrededor la lucha de la naturaleza por alcanzar la perfección lenta pero segura, no hay ningún proceso de creación súbita o de destrucción, lo que observamos es la “Evolución”.
La Evolución es la “historia del progreso del Espíritu en el tiempo”. Podemos ver que en el sendero evolutivo es un espiral, que cada vuelta de la espiral es un ciclo. Cada ciclo se sumerge en el próximo, y las espirales son continuas, siendo cada ciclo el producto mejorado del anterior y la base del desarrollo de los estados que le siguen.

Todas las cosas se mueven en ciclos progresivos de manera que puedan gozar de todas las ventajas y de todas las oportunidades de desarrollo que el universo de tres dimensiones puede ofrecerles, siendo necesario que la vía que evoluciona tome el sendero de tres dimensiones: la espiral que siempre va adelante y hacia arriba. La ley que despierta la vida en las plantas para que crezcan de nuevo cada año, trae al hombre para que adquiera nuevas experiencias y progrese hacia la meta de perfección. Mirando la vida desde el punto de vista ético, encontramos que la ley del Renacimiento junto con la de la Consecuencia, su compañera, es la única que satisface la injusticia y está en armonía con los hechos de la vida que vemos en nuestro entorno.

No es fácil comprender, para la mente lógica, cómo un Dios “justo y amante” pueda exigir las mismas virtudes de los millones de seres que El mismo ha “colocado bajo diferentes circunstancias” sin reglas y plan alguno aparente, porque sí, de acuerdo con un capricho. Por ejemplo; uno vive lujosamente y el otro tiene que roer un pan duro, uno posee una educación moral y un ambiente de elevados ideales; el otro está colocado en un ambiente mezquino, enseñado a mentir y a engañar y en cuanto más miente y engaña mejor le va. ¿Es justo recompensar al uno por vivir honestamente cuando ha sido colocado en un ambiente con buenas condiciones lo que dificulta que peque, o castigar al otro que se encuentra tan necesitado que, apenas puede tener idea de lo que constituye la verdadera moralidad? Seguramente no.

Sería lógico pensar que hayamos interpretado mal la Biblia, e imputar a Dios tan monstruoso proceder?

“Es inútil decir que nosotros no debemos investigar los misterios de Dios; que estén más allá de todo nuestro entendimiento”.

Las desigualdades de la vida pueden ser explicadas satisfactoriamente por medio de las leyes del Renacimiento y de Consecuencia, que armonizan perfectamente con nuestra concepción de un Dios justo y amante, tal como lo dijo Cristo mismo. A través de ellas podemos emanciparnos de nuestra poca deseable condición actual, y adquirir determinado grado de desarrollo por muy imperfectos que actualmente seamos.

Por nuestras vidas anteriores hemos creado las condiciones de nuestras vidas futuras. En vez de lamentarnos de esta o de aquella facultad que deseamos, debemos poner los medios necesarios para adquirirla.

Un genio es la señal de toda alma avanzada, la que por medio de esforzado trabajo en muchas vidas anteriores, se ha desarrollado en alguna dirección mucho más allá que el término medio de la humanidad.

Un ser, una persona, encarna naturalmente en una familia de Seres que hayan trabajado durante generaciones enteras para construir organismo semejante, esta familia aporta los genes que necesitamos para crear un cuerpo útil en esta vida.

Este Ser, este Ego, gravita regularmente alrededor de las asociaciones que congenian con el, esto es la “ley de Atracción”. Nosotros durante varias vidas hemos entablado relaciones con numerosas personas, lo cual puede ser agradable o no, generando en algún caso obligaciones que no se liquidaron entonces; que causaron injurias y odios contra este ser o seres. La ley de la Consecuencia exige un ajuste exacto de cuentas. La muerte “no lo paga todo”; así como mudarse de ciudad no cancela nuestra deudas monetarias. Un día llegará que dos enemigos deban encontrarse de nuevo. El propósito de Dios es que nos amemos los unos a los otros; por lo tanto el odio debe transformarse en amor, y aunque se necesita muchas vidas de luchas, llegará el momento en que aprenderán la lección y se harán amigos mutuos en vez de enemigos.

Así que las leyes del Renacimiento y de Consecuencia resuelven en forma razonable todos los problemas de la vida humana conforme el hombre avanza hacia su próximo estado: el superhombre.

El rumbo que sigue el progreso humano es hacia arriba y adelante siempre; no como algunos creen que han confundido la doctrina del Renacimiento con las disparatadas enseñanzas de algunas tribus hindúes que creen que el hombre se reencarna en animales o vegetales. Esto sería retrogradación. En solo un libro religioso hindú se hable de este disparate; en el Kathopanishad (cap. V, vers. 9). Los espíritus encarnan solamente con objeto de adquirir experiencia; para conquistar el mundo; para sobre ponerse a su yo interior y conquistar el dominio de sí mismos.

Estas leyes están relacionadas con el movimiento de los cuerpos Zodíaco. Todos se mueven en Armonía con estas leyes, guiados en sus órbitas por sus Inteligencias Espirituales internas; los Espíritus Planetarios. Debido a la precisión de los equinoccios, el Sol se mueve hacia atrás a través de los doce signos del Zodíaco a la velocidad aproximada de un grada de espacio cada 72 años y a través de cada signo (30 grados de espacio) en unos 2.100 años y en torno de todo el círculo en unos 26.000 años. Debido a esto las actividades de la humanidad son afectadas de varias maneras, el paso del Sol por los doce signos del Zodíaco es un año mundial, es necesario para el hombre que experimente todos estos cambios. El Ego o persona nace dos veces en cada signo del Zodíaco, por ello un Ser nace alternativamente en un cuerpo masculino y femenino ya que las experiencias de un sexo son diferentes ampliamente del otro.

La ley del Renacimiento obra de esta manera, pero está sujeta a frecuentes modificaciones, determinada por los Señores del Destino. Puede que al principio sea difícil de comprender o de creer ya que el materialismo que nos rodea nos dificulta ver la verdad, pero cuando se hace un análisis a fondo estas leyes acaso no responden a nuestras dudas?

La ley de la Consecuencia también obra en armonía con las estrellas, así que el hombre nace cuando la posición de los cuerpos del sistema solar proporciona las condiciones necesarias para su experiencia y desarrollo de la Vida.

El verdadero Cristianismo Esotérico no ha sido enseñado todavía públicamente, ni lo será tampoco hasta que la humanidad haya pasado del estado materialista en que se encuentra ahora y esté preparada para recibirlo. Las leyes de Renacimiento y de Consecuencia han sido enseñadas secretamente en todo el tiempo; pero por orden del mismo Cristo, serán reveladas poco a poco después de dos mil años.

Tomado del Concepto Rosacruz del Cosmo por Max Heindel.